Teletrabajo o “smartworking”


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El término teletrabajo hace alusión a una modalidad de trabajar en un lugar diferente a las oficinas centrales de una determinada organización. La implementación del trabajo a distancia es un proceso lento que solo un 13% de las empresas españolas lo ofrece y únicamente un 7% de los empleados lo ejerce (según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo y Eurofound). Teniendo en cuenta que esta modalidad de trabajo forma parte de lo que llamamos “salario emocional”; es decir, todos aquellos beneficios no monetarios que se pueden ofrecer a un trabajador para satisfacer alguna de sus necesidades; resulta difícil entender por qué las empresas no lo ofrecen más. Lo cierto es que, trabajar a distancia exige compromiso y confianza por ambas partes (empresa, empleado), requiere herramientas tecnológicas que lo permitan y demanda la definición de objetivos claros para el desarrollo del trabajo diario.

Diferencia entre teletrabajo y smartworking

Las empresas han estado implantando esta modalidad de trabajo a distancia sobre los parámetros de una filosofía incorrecta y bajo criterios del trabajo “presencial”. Ahora se abre un nuevo debate en este sentido; diferenciamos teletrabajo y smartworking como conceptos diferentes y una evolución positiva hacia una consideración de la persona-profesional eficiente, autónomo y responsable.

El smartworking exige que las empresas ofrezcan un ecosistema que haga posible el trabajo a distancia para mejorar la eficacia y productividad del empleado. Se presupone que el empleado posee la madurez suficiente para poder gestionar los recursos de los que dispone de la manera más eficiente y atendiendo a las necesidades del negocio. Se trata de cumplir objetivos empresariales sin “malgastar tiempo y recursos”, de manera flexible y autónoma.

La principal diferencia entre este concepto y el de teletrabajo es que en el smartworking no hay ningún tipo de barrera para realizar las gestiones profesionales; el profesional solo necesita tener las herramientas necesarias para realizar las tareas y estar en constante comunicación con la empresa. El smartworking permite aprovechar incluso aquellos espacios de “tiempo muerto” (esperas en aeropuerto, viajes en tres… en los que se puede hacer llamadas o responder emails…) para hacer tareas pendientes.

Este concepto exige un cambio de mentalidad de las empresas al confiar en la capacidad de gestión de los empleados y no exigir el habitual y aparente control del trabajo en presencia.

Las herramientas cloud

El avance de la tecnología y la producción de aplicaciones y recursos como el acceso del profesional a plataformas de gestión empresarial, a videollamadas, a herramientas que permiten el trabajo colaborativo como Google Drive, Dropbox y un largo etcétera de herramientas en la nube, generan entornos de trabajo muy ágiles y totalmente adaptados al trabajo “en remoto”.

Es evidente que las herramientas tecnológicas y el modelo cloud han hecho posible el cambio de paradigma, aportando verdadero valor a la disponibilidad de la información en cualquier lugar y momento, aportando eficiencia y agilidad a las tareas u objetivos marcados.

Conclusión

Parece que poco a poco, y como parte del reto de la transformación digital, iremos adoptando nuevas formas de trabajo, más flexibles, que exigen mayor autonomía y bajo paradigmas más orientados a resultados.

 

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María Cumplido

María Cumplido | Comunicación y Marketing

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