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Refactorizando calidad

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En primer lugar me gustaría dar las gracias por la gran aceptación de mi primer artículo sobre GIT como integrante de Yunbit, para quien no lo haya leído aún.

Llevo algún tiempo queriendo escribir sobre un tema peliagudo, “La Calidad” ese fantasma que en algunas empresas se materializa en un compañero, en otras se intuye y en otras ni se huele. A continuación, quiero expresar algunos pensamientos que tras el paso de los años en este mundillo se me han ido formando alrededor de esta figura.

¿Qué es esto de la calidad?

Siempre hablando desde el sector del desarrollo de software, no es más que una parte del desarrollo en el que nos aseguramos que el cliente/el usuario (el que paga) recibe el producto en base a los requisitos solicitados siguiendo unos estándares mínimos de calidad, en otras palabras, que funcione.

Diferenciemos en primer lugar los roles más comunes en el testing de manera genérica:

  • Tester: Persona encargada principalmente de probar las diferentes funcionalidades de un software dentro de un desarrollo.
  • QA: Persona capaz de integrarse en el proceso de desarrollo desde el inicio del proyecto, aportando un amplio conocimiento no solo de los requisitos del software sino de los puntos a tener en cuenta para que no afecte a nada de lo ya implementado con anterioridad. También estima y prioriza bugs y nuevas funcionalidades.
  • QA Engineer: Desarrollador de software que utiliza la tecnología para crear automatizadores que prueben el software.

¿Para qué sirve el perfil de tester?

En muchos casos, es el usuario final, el cliente, un consultor… sobre el que recae esta responsabilidad, es cómodo que así sea: es conocedor del producto y el primer interesado en la calidad, y además, gratis!

A muchos, esto del testing le parece algo sin metodología, sin necesidad de conocimientos más allá de ser una persona observadora y meticulosa, pero querido amigo, esto no es así.

Cierto es que estas son cualidades imprescindibles, pero un tester lidia, planifica, prioriza, unifica intereses de todo el equipo… va mucho más allá de sacar bugs y chequear una lista.

La calidad no sólo recae sobre este rol, la calidad es el resultado del trabajo de todos los implicados en el proyecto, dando lugar al diálogo y el feedback continuo que hace evolucionar el producto hasta la satisfacción de todos.

¿Para qué queremos un Tester o QA, pudiendo tener un QA Engineer que automatice pruebas funcionales?

Se dice que toda aquella prueba que haya que repetir más de 3 veces es susceptible de automatización, y parece que muchas empresas se lo han tomado a rajatabla.

Pero quizá hay que ir más allá, pensar en qué punto de madurez está nuestro software y cómo va a evolucionar a corto plazo.

Y cuidado! con la gran demanda de este perfil muchos programadores se están subiendo al carro… ¿pero es un programador al uso un QA óptimo para este puesto? como he comentado en el punto anterior, la persona dedicada a la calidad ha de tener muchas otras aptitudes, y no por saber programar scripts de pruebas se debería considerar apto para ello.

“Todos sabemos que el que desarrolla no sabe probar y, si sabe probar, posiblemente es porque no sabe desarrollar.”

¿Cómo integramos al QA en el proceso de desarrollo?

Dejemos claro que el QA/Tester no es una persona que prueba el desarrollo una vez realizado. Como dije antes, debe estar en el proceso del desarrollo y para eso tenemos que incluirlo desde el inicio, deberemos limpiar nuestra mente de frases como: “Un tester es la persona que pone palos en las ruedas para que no podamos avanzar rápido”.

Tener la visión del QA desde antes de picar la primera línea de código nos ayuda como programadores a tener claras las metas, los casos de uso, la cobertura y tolerancias.

Y como en toda buena relación, comunicación: hablar, escuchar y empatizar. Cuántas veces habré oído que el tester saca defectos a nuestro hijo… en fin, está claro que todos tenemos nuestras responsabilidades dentro de cada proyecto.

Ahí dejo alguno de los pensamientos al respecto y por qué no, abrir debate.

Y como dijo Aristoteles:

“Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito”.

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Daniel Doval Daniel Doval Desarrollador Full-Stack Ver más artículos de Daniel Doval

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