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Criptomonedas, inconvenientes y problemas inherentes a su propia existencia

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Mucho se ha hablado sobre la revolución que supone la llegada de las criptomonedas al sistema.

Sin embargo, un avance tan disruptivo no está exento de problemas importantes que deben solucionarse para que esta llegada no sea una moda pasajera, sino un cambio en el sistema.

De todos los inconvenientes y problemas que presentan hay algunos que resultan estructurales o inherentes a su propia existencia, y otros que quizás podrían ser salvados.

Aquí van algunos de los más importantes:

Demasiado volátil. Estructuralmente el bitcoin es demasiado volátil para que se consolide como sistema de transacción o activo de inversión estable. Los movimientos de doble dígito dentro de la misma sesión han sido una constante durante los últimos meses, algo que es un problema para los particulares pero aún más para cualquier negocio que tiene que planificar con antelación y que, en muchos casos, trabaja con márgenes reducidos. Para que el Bitcoin pueda ser una referencia, no puede estar sujeto a subidas y bajadas en su cotización de tan tremenda volatilidad.

IneficienteAdemás, los analistas se hacen eco de la enorme cantidad de potencia eléctrica que necesita el minado de moneda digital. El consumo energético procedente de la minería de bitcoin ya alcanza niveles tan elevados como el de toda la energía que se consume en países como Hungría, Qatar o Nueva Zelanda.

Es evidente la relación directa entre el aumento de la demanda y precio de la criptomoneda y el incremento de la minería, lo cual lleva sin duda a un importante incremento en el coste de la energía, lo cual pone en duda su sostenibilidad. ¿Qué ocurriría si el sistema no fuese algo para unos pocos sino el utilizado por todo el mundo?

  • Productividad: Una sesión de minería de bitcoin al principio creaba 50 bitcoins, luego el número se redujo a 25 y actualmente se encuentra en unos 12,5. Hay pronósticos que apuntan a que en 2020, se llegará a 6,25 bitcoins, lo que hará que la minería deje de ser rentable.
  • Velocidad: Ahora mismo, se tarda una media de alrededor de 200 minutos en confirmar una transacción simple de bitcoin, según Blockchain.com. El tiempo promedio en el mes de diciembre fue de nada menos que 2.322 minutos o aproximadamente 38 horas, y los expertos del mercado culpan al interés sin precedentes en la moneda digital del atasco en la red del blockchain.
  • Inseguridad: un estudio de Chainanalysis, publicado por Fortune, resaltaba que entre el 17% y el 23% de los bitcoin existentes puede haberse perdido para siempre debido a las transacciones incorrectas, las pérdidas de contraseñas y los discos duros que se han estropeado.

Limitación del sistema. Si no se extrae el bitcoin, las transacciones no se aprueban y no se producen nuevos bitcoins. Hasta el 13 de enero se han extraído 16.800.000 bitcoins acercándose a los máximos históricos registrados en 21 millones de monedas extraídas. Cuando se hayan extraído todos los bitcoins, el suministro ya no podrá crecer más.

Elevados costes de transacción. Uno de los principales problemas a los que se enfrenta el bitcoin son los elevados costes de una simple transacción. Según los datos de bitcoin.com, el coste de una cada una se sitúa en los 7 dólares, un nivel que no resulta muy útil para las pequeñas operaciones del día a día.

Las elevadísimas tasas de transacción están cambiando fundamentalmente el bitcoin. Originalmente, uno de los mayores atractivos comerciales del bitcoin era que los pagos de las transacciones eran rápidas, cómodos y, lo más importante, baratos.

Hasta principios de 2017, las tasas del bitcoin tienden a estar muy por debajo de un dólar, pero en los últimos meses, su creciente popularidad ha sobrepasado la capacidad de la red para hacer frente a la creciente demanda. Como resultado, la red del bitcoin tal como la conocemos hoy en día es radicalmente diferente de cómo era en su infancia.

En cambio, el coste de una cuota de transacción media con ripples es ahora mismo de una fracción de centavo, mientras que el litecoin y el bitcoin cash cuentan ya con una cuota media de transacción de 35 centavos y de 30 centavos respectivamente.

Desregulación. Una de las características particulares de la criptodivisa es su naturaleza descentralizada. Ningún banco central la apoya ni las operaciones pueden ser rastreadas. Con esas características parece difícil que la moneda triunfe sin que entre dentro del espacio regulado. Que no exista una entidad que custodie el dinero es uno de los principales atractivos para los entusiastas del bitcoin, pero para el público general esta característica será más un hándicap que un punto a favor. “La persona media quiere un acceso seguro, fiable y sin problemas a su dinero”

Aumento de la economía sumergida. El uso de bitcoin facilita la actividad ilegal y la economía sumergida. La ventaja que ofrece del anonimato permite operaciones en el ámbito criminal. El riesgo de que la riqueza real se vaya transfiriendo a la opacidad de las monedas digitales “será otro acicate para los Gobiernos para parar su uso”.

Desde el principio, uno de los aspectos más atractivos del bitcoin ha sido su anonimato. Esto, sin embargo, parece estar cambiando rápidamente, pues los reguladores y las autoridades fiscales pretenden obligar a los traders a revelar su verdadera identidad. El monopolio de la creación del dinero por parte de un Estado permite un control de los impuestos y la estabilidad económica. La oferta descontrolada de bitcoin rompe este principio haciendo ineficiente su uso. Se hace difícil pensar que un Estado tolere su utilización masiva, lo que dificultaría el devengo de impuestos de muchas transacciones, que podrían escapar a los ojos del fisco.

Todos estos problemas, nos llevan a pensar que si bien la tecnología en la que basa la criptomoneda, conocida como  blockchain o cadena de bloques en la que se basa el bitcoin es sin duda un avance disruptivo, el enorme consumo de energía que supone su validación y mantenimiento puede hacerlo insostenible.

La historia está llena de ejemplos que muestran que ser el primero no es suficiente para sobrevivir contra productos técnicamente superiores.

A ello hay que añadir, de nuevo, la naturaleza humana, que  ha llevado al Bitcoin a convertirse en lo que más desprecia: otro activo financiero, de forma que en palabras de Tidjane Thian, CEO de Credit Suisse: “La única razón para comprar o vender Bitcoin es hacer dinero, que es la verdadera definición de especulación y burbuja financiera”.

Sólo queda comprobar en qué momento estallará.

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Sergio López Sergio López Director Financiero Ver más artículos de Sergio López

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