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La inmediatez de hoy, el freno de mañana

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Es frecuente que cuando alguien busca un software, pida una demostración para poder “jugar” y ver si es lo que estaba buscando. Para muchos ámbitos esto es una buena idea: pruebo el primer nivel de un videojuego y veo, lo primero, si funciona bien en mi máquina, y después jugabilidad, ambientación, gráficos, argumento y, si te apetece continuar jugando, ya has encontrado tu próximo juego.

Lo mismo para aplicaciones cerradas; para muchas tareas especializadas existen herramientas de software que los fabricantes ponen a nuestra disposición con una determinada funcionalidad y, si estamos hablando de entornos domésticos o aficionados, es buena idea probarlas antes. Otro tema es que para poder valorar la potencia de un software profesional necesitamos una formación previa; sin ella en el período de demostración no nos vamos a “enterar de nada”. Esto es lo habitual en las herramientas más potentes, programas amateur de diseño gráfico o sonido, pero con las herramientas profesionales se empieza a trabajar ya en los centros de formación. Suele ocurrir que las herramientas que menos entendemos en el primer momento son las más potentes.El caso de un software de gestión empresarial encontramos las mismas dos opciones:

– un software estándar, cerrado, al que la empresa se va a tener que adaptar.
– herramientas avanzadas que permiten un alto grado de configuración y adaptación.

Por supuesto que el software cerrado es más bonito e intuitivo el primer día: está todo colocado para que así sea. Un software adaptable requiere de una fase de configuración previa donde vamos a poder parametrizar los campos y  procesos que vamos a utilizar. Si no, no se puede hacer apenas nada.

Ahora bien, precisamente esa no inmediatez es su gran virtud; disponemos de una herramienta que podemos ajustar y ampliar en funcionalidad según vayamos necesitando o se nos ocurran cosas. Si la empresa es un ente vivo en un mercado cambiante, cómo vamos a competir con una herramienta estándar.

Una solución adaptable como Yunbit es como un coche de rally; para asfalto, tierra, nieve, podemos ajustar suspensiones, cambiar neumáticos, relación de velocidades, y un sinfín de componentes más para hacer que sea más rápido y eficiente dependiendo de las circunstancias. Podemos salir del concesionario con un coche con un ajuste estándar, lo usamos ya como viene, pero cuando queramos mejorar algo va a ser más difícil y caro porque no está pensado para que lo adaptes.

Yunbit está pensado para que la configuración sea rápida y fácil, pero no es inmediato; para poder alcanzar el máximo grado de automatización todo debe estar interconectado, para que se adapte a tu necesidad tienes que definir cómo lo quieres. Cada día acuden a nosotros empresas que padecen limitaciones que son auténticas “tonterías” que en Yunbit pueden corregir ellos solos en un menú de configuración. Seguro que ya se te están ocurriendo algunas de estas cosillas, porque seguro que tu empresa no es igual a ninguna otra en el mundo. Llámanos y lo vemos juntos.

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Daniel Suárez Daniel Suárez Desarrollo de negocio Ver más artículos de Daniel Suárez

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