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Teletrabajo, las dos caras de la moneda

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Un 40% de los empleos en las empresas españolas se puede desempeñar desde casa, pero el INE indicia que solo un 22% del conglomerado empresarial de nuestro país cuenta con un programa de teletrabajo. Según el Economista.es, en España realiza teletrabajo un 7,4% de los empleados, una cifra por debajo aún de la media de la Unión Europea. Un dato relevante es que, en los dos últimos años, el 25% de los empleos generados, según un estudio realizado por Adecco, correspondió a teletrabajadores.

Empresas de referencia como Repsol y Microsoft, entre otras, tienen plenamente introducido el teletrabajo y acreditan muy buenos resultados a nivel de productividad, bienestar e implicación de sus trabajadores. En plena era digital, encontramos miles de razones por las que el teletrabajo impacta de forma positiva en los indicadores económicos, en la salud y en el medio ambiente. Sin embargo, tropezamos con resistencias reales, obstáculos y prejuicios para teletrabajar.

¿Por qué muchos empresarios dudan de implantarlo y por qué un alto porcentaje de trabajadores lo agradecería, pero no se atreve a cuestionarlo?

Como todo, el teletrabajo tiene sus pros y sus contras y no es oro todo lo que reluce. Aunque puede tener muchas ventajas para los empleados y las empresas, también puede generar diversos inconvenientes. Trabajar a distancia o fuera de la oficina es una modalidad que tiene sus defensores y sus detractores. Comparamos y analizamos qué beneficios e inconvenientes genera para la empresa, el empleado y la sociedad, y cuáles son las causas del debate y la polémica.

Pros del teletrabajo

  • Permite compatibilizar la vida personal y laboral. La flexibilidad horaria que proporciona el teletrabajo no es solo poder trabajar en pijama y zapatillas, sino que la libertad para organizar la jornada laboral aumenta. Adaptar las necesidades productivas con las de las personas trabajadoras permite programar la jornada laboral para trabajar de manera intensa y eficiente, obteniendo a cambio un equilibrio entre el ámbito profesional y personal.
  • Ofrece pluralidad de opciones. El teletrabajo no es necesariamente estar en tu ordenador de casa ocho horas y tampoco se corresponde con ese idílico anuncio de agencia de viajes en el que un ejecutivo trabaja en el Caribe desde una hamaca con un daiquiri. Su autonomía permite también utilizar formas mixtas de teletrabajo.
    • Elegir despacho. Se puede por ejemplo iniciar la jornada laboral en casa y desplazarse al puesto de trabajo en horarios en los que el tráfico esté menos congestionado o situar el centro de trabajo en un aeropuerto, un parque o incluso una playa.
    • Teletrabajo a tiempo parcial. Se puede ofrecer la opción a tiempo parcial. Es decir, marcar unos días o unos horarios fijos de trabajo en la oficina mientras que algunos otros quedarán en manos del trabajador para realizar su trabajo en casa o desde donde crea conveniente. Esto permite también un un mejor aprovechamiento de los puestos de trabajo, ya que éstos pueden ser compartidos entre distintos trabajadores.
  • Aumenta la productividad: Según recientes estudios, está comprobado que la modalidad del teletrabajo mejora la calidad de vida de los empleados y puede incrementar su productividad al menos en un 23%. Según el Observatorio de RR. HH, el 80% de las personas entrevistadas consideran que el teletrabajo impacta en su satisfacción, ya que supone una menor carga de estrés y favorece un equilibrio entre su vida personal y laboral. Aumentar el grado de bienestar y satisfacción de los trabajadores hace que se sientan más valorados, vinculados y participes en la empresa, aumentando su moral, su rendimiento, su motivación, y por lo tanto su productividad Además, es más fácil que la mayoría de los empleados trabajen más duro simplemente para demostrar que son capaces de hacerlo, ya que valoran precisamente que se deposite la confianza en ellos. Por esta razón están más predispuestas a asumir responsabilidades y orientarse a los objetivos, poniendo su talento a disposición de la empresa y aportando valor añadido en lo que hace.
  • Evita perder el tiempo. Por dos razones.
    • Desplazamientos. Moovit ha analizado el tiempo promedio que las personas pasan viajando en el transporte público en varias ciudades españolas en un día laborable y las estadísticas son bastante ilustrativas. Los españoles dedican de media 57 minutos diarios en ir y volver al centro laboral, un tiempo que aumenta significativamente en las grandes ciudades. En Madrid, por ejemplo, el promedio de tiempo que la gente dedica a desplazarse en transporte público es de 62 min. El 63% de estos usuarios dedican un promedio de 2 horas en sus desplazamientos cada día. Un viejo artículo de Muy interesante acerca de en qué empleamos el tiempo de nuestra vida lo dejó claro. Igual que pasamos 10 años trabajando, 25 durmiendo o 10 comiendo, gastamos tres años en viajar en transporte público. Ahí es nada. El uso del coche privado tiene ventajas, pero también puede presentar inconvenientes, como el desembolso en combustible, el tiempo que se pierde en los atascos o los problemas para encontrar aparcamiento. Según INRIX, cada español ha perdido de media nada más y nada menos que 20 horas por culpa de los problemas del tráfico. Con estos datos en la mano, está claro que trabajar desde casa puede ahorrar una cantidad significativa de tiempo. El bolsillo, la salud y el planeta lo agradecerán.
    • Horarios establecidos. El horario medio de una oficina en España suele ser de 9 a 14 y de 16 a 18. Se pierden 30 minutos iniciales en el café y los comentarios de la mañana, entre 30 y 45 en el almuerzo de las 11, casi una hora a partir de las 13 (donde las métricas indican que hay más actividad en las redes sociales), otros 15 en el primer café de la tarde y casi otra hora cuando a las 19 ya no queda nada por hacer ni nadie a quien llamar. Esas tres horas y media perdidas al día suponen un mes de nuestra vida que podríamos haber aprovechado para actividades muchísimo más productivas.
  • Incrementa el ahorro económico: El ahorro como consecuencia para ambas partes. Para el empresario supondría una gran reducción de inversión, ya que podría tener un local pequeño o incluso directamente dejar de necesitarlo, con lo que ahorraría en consumo de electricidad, calefacción, equipos informáticos, etc. Según el Observatorio de RR. HH, se podrían ahorrar hasta un 30% de costes en infraestructura. Al mismo tiempo, los empleados, al trabajar fuera de casa, se ahorrarían los gastos de desplazamiento y las comidas. Incluso podría aplicarse al ahorro de agua y gastos de vestuario, ya que no se necesita necesariamente un uniforme diferente para cada día y eso repercute también en las lavadoras que se pondrían.
  • Elimina límites y fronteras: Con el teletrabajo no existen las limitaciones al no requerir una presencia física. Los procesos de selección de personal permiten conectar con mejores candidatos al poder establecer colaboraciones de trabajo a distancia. Se puede contratar a la persona idónea que se necesite, aunque viva en otra ciudad o incluso en otro país, lo que de nuevo beneficia a las dos partes.
  • Integración. El teletrabajo permite integrar a personas con discapacidad. Muchas de ellas podrían tener dificultades para desplazarse al centro de trabajo y aquí disponen de una oportunidad única para demostrar su valía y ser una gran aportación para la empresa.
  • Mayor valoración y prestigio. Dado que el trabajo a distancia origina una serie de importantes ventajas, lo normal es que ello influya en la valoración que el empleado haga tanto de la empresa como de su puesto de trabajo.  El hecho de que la empresa sea más valorada atraerá más talento y lo mantendrá.  La imagen que transmiten las empresas que ofrecen esta alternativa a sus trabajadores es de más innovadoras y ágiles pues, al adecuar e incorporar nuevas tecnologías de comunicación, demuestran que están actualizadas de cara a los clientes y mejoran su marca. Desde el punto de vista corporativo, el teletrabajo fideliza a los profesionales más exigentes que valoran esta forma de colaboración como un ingrediente que mejora su calidad de vida.
  • Se adapta a las nuevas generaciones. Adiós al ejecutivo de Wall Street, bienvenido hípster con vaqueros. La economía creativa, las nuevas profesiones y el boom emprendedor han moldeado un escenario donde los millenials son la nueva fuerza de trabajo global, con una mentalidad digital, fluida y colectiva que ha afectado la forma de concebir la realidad laboral. Al contrario que generaciones anteriores, no sueñan con un trabajo estable, horario de oficina de 9 a 6, con un sueldo para tener hogar, familia y una jubilación paradisiaca. Autosuficientes y autónomos, reniegan de jerarquías y quieren ser los dueños de sus propias vidas. La priorización por objetivos o proyectos implica cambiar el foco del control horario e incentiva resultados y autogestión, pero para ello se necesitan sistemas de organización del trabajo más flexibles.

Contras del teletrabajo

  • Necesidad de autogestión. Este sistema de trabajo requiere mucha autodisciplina, por lo que no es una alternativa viable para todos los perfiles. Confiar en la capacidad del talento o en caso del trabajador, de su propia capacidad de gestionar el tiempo y las tareas de manera óptima no siempre es una tarea fácil. Es fundamental establecer una jerarquización y una definición de tareas, metas y objetivos y no todo el mundo está preparado para hacerlo. Este problema podría solventarse si a los trabajadores se les ofreciera una formación en relación a una mejor planificación y gestión laboral para desarrollar las competencias orientadas al buen uso del tiempo.
  • Dificultad de separación entre lo personal y lo laboral.  A veces, el teletrabajo puede llegar a incrementar el estrés del empleado, debido a la dificultad para fijar un horario y desconectar de los asuntos laborales. Precisamente al estar en casa es más fácil hacerlo, ya que uno puede distraerse con tareas de casa y procrastinar, lo que repercute en que se está trabajando todo el día y no hay límites ni reglas.  Visto como ventaja y desventaja según se quiera, es común que los teletrabajadores empleen más horas de las legalmente permitidas y esto derive en futuros reclamos y contingencias laborales. Además, por diversas circunstancias, no todos los hogares están preparados para trabajar en condiciones y eso es algo que podría repercutir negativamente también en el rendimiento. Por tanto, al igual que la productividad puede aumentar, también puede descender.
  • Dificultades de comunicación. Aunque hay multitud de herramientas para mantener el contacto, crear un entorno de trabajo en equipo desde la distancia es complicado. Problemas técnicos muy simples podrían arruinar una reunión por Skype o una videoconferencia y con ello provocar una serie de catastróficas desdichas.
  • Gastos extra. Al igual que puede significar un gran ahorro de cara a empresarios y empleados, el home office puede significar un incremento en las cuentas del hogar. Consumo de agua, luz, gas, alimentación…
  • La cultura presentista.  La cultura del teletrabajo en nuestro país aún no está claramente desarrollada. Se priorizan los sistemas de control, se premia el alargamiento de la jornada, a pesar de ser improductivo, y la implicación de la persona se mide en función del número de horas que pasa en su lugar de trabajo. Al parecer, los horarios fijos y tener al trabajador en su puesto otorga al empresario cierto poder y tranquilidad, asegurándose de que no desayuna de más en el bar y que por estar en la oficina está rindiendo obligatoriamente. Es verdad que, en ciertos casos, puede haber inconvenientes en cuanto a la supervisión y fiscalización de las labores por parte del trabajador, pues se opera a través de medios digitales o informáticos. Sin embargo, ese aspecto pretende regularse con la nueva ley de registro de control horario.
  • Menor trabajo en equipo. Las tareas realizadas de forma conjunta suelen lograr mejores resultados si se fomenta un verdadero espíritu de cooperación que reduzca debilidades y potencie fortalezas. Lograr un ambiente propicio con un trabajo conjunto permitirá a la empresa aumentar su eficacia gracias a un trabajo en equipo bien gestionado, algo que es más difícil de lograr si el equipo está separado.
  • Necesidad de organización y control. Hay que asumir un coste del control de los trabajadores con teletrabajo. Si este tiene fisuras y está mal implantado, puede conllevar un rendimiento negativo y unos resultados menos favorables.  Es casi imposible o por lo menos muy difícil inculcar verdaderamente la cultura de la empresa, transmitir sus ideales y fomentar la cultura conjunta cuando los empleados no están físicamente dentro de la empresa. Al trabajar a distancia, si no se dejan claras las directrices, se puede producir tanto una desjerarquización como una menor identificación del empleado con la empresa en la que trabaja.
  • Posible aislamiento. El teletrabajo corre el riesgo de derivar en un aislamiento físico del empleado, que queda desconectado en su casa sin un flujo comunicativo regular, un hecho que podría provocar la falta de compromiso de la persona o apatía hacia su cometido. Todo ello conlleva una menor compenetración con los objetivos del negocio y por ello es importante la comunicación empresarial.
  • Falta de comunicación informal. Se reduce la comunicación informal; estar con los demás, comunicar, recibir apoyo o intercambiar ideas e inquietudes. El café a media mañana con los compañeros de grupo es más importante de lo que parece, ya que establece vínculos que ayudan a luchar contra el Síndrome de Burnout (trabajador quemado). Además, frenar y descansar en el trabajo también mejora los resultados, ya que permite desconectar al cerebro un rato y mejora la productividad en un 25%. En teletrabajo, una buena opción para solventar este inconveniente sería trabajar en una sala de coworking, donde el empleado va a su ritmo, pero no está solo y puede desconectar con otros.

¿Qué conclusiones podemos sacar de los pros y contras del teletrabajo?

El teletrabajo ofrece numerosos beneficios tanto para la empresa como para los trabajadores, pero también es cierto que no se puede implantar en todas las profesiones y que hay que establecer medidas efectivas de control y responsabilidad para que sea realmente eficiente. Hay que encontrar un equilibrio que favorezca a todos, pero sobre todo hay que cambiar antiguas mentalidades y combatir viejas tradiciones.

El argumento utilizado por los empresarios más reacios a implantar métodos de teletrabajo se basa en la tradición presencialista de nuestra historia laboral más reciente. En España, el jefe tiene que verte en la oficina, aunque no estés haciendo nada. Si te ve, es como que ya estás haciendo algo. Y si no te ve, parece que no estás haciendo nada, aunque ya hayas terminado tu trabajo. Es curioso, porque realmente en cifras se ha comprobado que el teletrabajo reduce el absentismo laboral en un 31%. En lugar de seguir enfocando el valor en la gestión del tiempo, se debería aceptar que un empleado que caliente la silla todo el día frente al ordenador no significa que haga más cosas que uno que trabaja menos tiempo. Un buen profesional no es aquel que suma horas a la organización, sino valor.

Actualmente el 60% de los trabajadores sólo necesitan dos herramientas para su día a día: un ordenador y un teléfono inteligente. Y, sin embargo, siguen soportando largas jornadas presenciales (y en muchas ocasiones horas extra) cuando en la mayoría de las ocasiones podrían finalizar sus tareas en la mitad de tiempo. Cambiar estos hábitos e implementar medidas que deriven en una mayor productividad y aportación de valor no es tarea fácil, pero es posible si la sociedad, tanto empresas como trabajadores, están dispuestos a esforzarse, cambiar sus valores y aceptar que hay formas de trabajo que no son las de siempre.

El teletrabajo tiene algunas desventajas, pero no son imposibles de solventar y sobre todo son una forma de ganar en productividad, de ahorrar en gastos y tiempo, de comer más sano y de descansar más, de ser más feliz… Generar una cultura corporativa fuerte, potente y consistente, basada en la confianza, la autorrealización y el entusiasmo, engancha y compromete a los trabajadores. Es una inversión en la felicidad de todo el equipo y en los resultados de la empresa. En definitiva, si aceptamos que el mundo está cambiando y nosotros con él, podremos realmente adaptarnos a la esencia del teletrabajo y sacarle el máximo provecho, puesto que será clave laboral en el futuro. En Yunbit lo tenemos muy claro.

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