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Equipos en remoto, mejor un modelo híbrido

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Ya está abierto el debate y puesto en marcha el “aparato legislador” que encorseratá las ahora llamadas medidas flexibles utilizadas para la conciliación, motivación laboral o salario emocional del que algunas veces hemos hablado.

Es el momento de pensar y exponer con criterio cómo llevar a cabo ese teletrabajo o trabajo en remoto para solventar las posibles deficiencias del nuevo modelo que está en auge.

Trabajo en remoto y comunicación

Ya están más que comentados los beneficios del trabajo en remoto, pero parece estar mal visto, dadas las circunstancias de millones de personas vivimos haciendo malabares para atender adecuadamente las responsabilidades personales y profesionales; comentar las deficiencias que se pueden producir en las personas y equipos adoptar solo el teletrabajo.

Nos estamos acostumbrando a dejar de cuidar la comunicación como la cuidábamos en situaciones presenciales. Nos escaqueamos al poner la videocámara, no cuidar nuestro espacio de trabajo, e incluso no evitar los ruidos e interrupciones que en los espacios de trabajo habitual no se producen ya que están diseñados para mantener la concentración.

Además, se pierde parte del mensaje cuando carecemos de la información de la comunicación no verbal o el tono que queremos dar a la conversación: WhatsApp, teléfono, email, o call sin el apoyo de los mensajes no verbales dificultan la comprensión y eficacia de la misma.

Hacia un modelo mejor

Nos fuimos a nuestras casas como algo coyuntural, por una emergencia sanitaria; así, en la mayoría de los casos empleados y empleadores se montaron un puesto de trabajo temporal, sin tener en cuenta el tiempo que estaríamos bajo este modelo.

Las condiciones, sobre todo los primeros días, quizá no fueran las más adecuadas.

Hábitos, planificación y gestión personal

Asimismo, hemos adquirido hábitos, no recomendables ni para uno mismo ni para nuestros interlocutores: como la disponibilidad con respecto al resto del equipo que no debe estar reñida con la flexibilidad; no encender la cámara en videollamada e incluso no cuidar nuestra imagen.

Está más que demostrado que los hábitos son fundamentales para generar una predisposición en la persona a realizar las cosas de una determinada manera y, en consecuencia, ser más eficientes. Por eso, el teletrabajo y la flexibilidad deberán ser planificados para no perder su esencia, que es la de cumplir objetivos y responsabilidades laborales y personales.

Además, es importante poder diferenciar un espacio y definir un horario determinado para el trabajo; de este modo podremos desconectar y conectar en el momento que se requiera o se haya pactado con el empleador o equipo del que se forme parte.

El entorno físico y recursos técnicos

Si en la oficina se nos ha provisto de dos pantallas para mejorar la productividad, una silla ergonómica, luz y espacio adecuados a las necesidades del puesto y se han evaluado una serie de requisitos de Prevención de Riesgos Laborales; sería responsable por nuestra parte intentar adoptar las mismas medidas y no trabajar en el sillón de casa o sentados en el suelo.

Estar en un sillón con el ordenador en las piernas, sentado en el suelo junto a una mesita, son imágenes que no paro de ver en publicaciones relacionadas con el teletrabajo y que no entiendo; al igual que no entiendo la imagen de un hombre o una mujer con un bebé sentado en el regazo mientras teclea con una mano. Eso no es teletrabajo, no es conciliar y evidentemente da lugar a pensar sobre la eficiencia de la persona que adopta esta forma de entender el teletrabajo, la conciliación y la flexibilidad.

A los empleadores se les exigen una serie de medidas que deben de cumplir para favorecer entornos de trabajo seguros para la salud de empleados y adaptados a las responsabilidades y tareas a cumplir (luz, espacio, ruido, …); pero, en muchos casos aunque se permite la exigencia y crítica, no se practica de forma voluntaria y responsable en entornos fuera de la oficina.

El teletrabajo, smartworking, flexibilidad, conciliación… son términos nuevos, a los que debemos de adaptarnos así como adaptar nuestras rutinas para poder seguir siendo productivos y eficientes.

Solventar las carencias o dificultades del teletrabajo

Empleadores y empleados deben reflexionar sobre varias cuestiones:

  • La flexibilidad horaria también requiere una planificación personal y adaptación de horarios al resto del equipo, al menos en parte.
  • El teletrabajo no puede ser la única modalidad, pues el ser humano es un ser social por naturaleza y necesita relacionarse con los demás para mantener la esfera de los social equilibrada.
  • El trabajo presencial favorece la toma de decisiones de una manera más ágil, pues hay menos interferencias y tenemos comunicación verbal y no verbal para poder realizar una buena interpretación de nuestro interlocutor y lo que pretende expresar.
  • Conciliar no es compaginar el trabajo con otras responsabilidades personales (según la RAE compaginar es “poner en buen orden cosas que tienen conexión o relación mutua”); conciliar es poder disponer de herramientas y recursos técnicos, así como de una flexibilidad horaria para cumplir jornadas laborales pactadas o el trabajo por objetivos, además de una vida personal.
  • Las reuniones (formales e informales) y trabajo presenciales, favorecen el “buen ambiente” entre los miembros del equipo y son caldo de cultivo de equipos “conectados” emocionalmente que puedan compartir los objetivos de la compañía y sentirlos propios.
  • Las reuniones de trabajo en remoto deben ser cuidadas como las presenciales; para favorecer mayor sensación de profesionalidad, confianza, respeto hacia el otro y cercanía: estar conectados mediante el video, cuidar la imagen personal, llevar preparada la reunión y documentación necesaria, serían algunos ejemplos para mejorar este tipo de reuniones.

El modelo de trabajo híbrido

El modelo de trabajo híbrido sería el ideal para:

  • poder conciliar;
  • tener un horario más flexible;
  • poder tener contacto directo con los compañeros y mejorar las relaciones personales;
  • tener una vida personal y profesional más equilibrada;
  • ser más eficientes con un tipo de trabajo u otro:
    • hay veces que somos más eficientes en casa por el tipo de tarea que debemos de hacer, que requieren más concentración; y otras que somos más eficientes en la oficina compartiendo una conversación fluida y generando un ambiente de equipo;
  • ahorro de tiempo y costes en desplazamientos innecesarios;
  • menor contaminación;
  • favorecer una buena alimentación y ahorro derivado de esta situación.

Esperamos llegar a ese punto en que sea habitual adoptar el modelo híbrido en el que el trabajo en remoto y en presencia se pueda practicar y compaginar siempre que sea posible; y que ello no albergue dudas ni falta de confianza entre empleadores y empleados sobre la productividad, rendimiento y eficiencia, independientemente del tipo de trabajo (presencial/remoto) desarrollado.

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María Cumplido María Cumplido Comunicación y RRHH Ver más artículos de María Cumplido

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