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Criptomonedas, mucho más que dinero electrónico

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Hoy en día es bastante conocido el término criptomoneda. Hace ya 13 años que Satoshi Nakamoto puso a funcionar la blockchain y se creó el bloque génesis con las primeras transacciones, y en este tiempo quien más quien menos sabe a groso modo y de forma muy simplificada que una criptomoneda es un tipo de moneda digital. Según diferentes artículos que podemos encontrar en la red, entre el 9% y el 14% de la población española tiene o ha usado criptomonedas. Su uso en la gran mayoría de ocasiones no va más allá de realizar transacciones entre usuarios/servicios de intercambio, trading especulativo y, de forma más reducida, realizar pagos por productos/servicios. Para algunos, monedas como Bitcoin son una suerte de oro 2.0 a la que dan utilidad como reserva de valor, protección frente a la inflación o a la pérdida de valor de algunas monedas fiat, o de forma más proteccionista, desvinculación total del patrimonio frente a bancos y estados.

Y es que entre los múltiples beneficios que tiene la tecnología subyacente de Bitcoin y otras criptomonedas es que son “descentralizadas”, es decir, no dependen de gobiernos, bancos centrales o instituciones financieras que controlen su emisión y certifiquen los movimientos de capital. No se necesita la confianza de un tercero para su funcionamiento, ya que todo está regulado por criptografía matemática con un nivel de seguridad y confiabilidad enorme. La tecnología de la cadena de bloques, cómo se resolvió el problema de los generales bizantinos mediante el consenso, la prueba de trabajo, la emisión de moneda, la minería, son temas técnicos muy interesantes para comprender el verdadero potencial de las criptomonedas.

Pero el uso de éstas no se limita meramente a transacciones. Sin duda la velocidad de transferencia y el bajo coste al realizarlas han permitido revolucionar los pagos y romper muchas limitaciones, pero la tecnología blockchain y su descentralización están permitiendo revolucionar los servicios y aplicaciones hasta tal punto que está permitiendo un nuevo advenimiento social, industrial y económico. Web3, metaverso, finanzas descentralizadas, IOT, NFT´s y otros conceptos son los que abordaremos en este artículo.

DApps y contratos inteligentes

En 2015 vio la luz una nueva criptomoneda llamada Ethereum. Una nueva cadena de bloques que venía a solventar ciertas limitaciones que tiene Bitcoin y que permite registrar programas en la blockchain. De forma resumida y teniendo en cuenta que una transacción en la cadena de bloques no es más que un apunte contable inmutable de un valor, ese valor puede ser cualquier tipo de dato y se puede hacer uso de él a través de un programa que se ejecuta a través de la Máquina Virtual de Ethereum. Esto posibilitó la creación de los llamados “contratos inteligentes“, y con ellos se abrió un inmenso abanico de posibilidades que han permitido la creación de múltiples servicios en la red de forma descentralizada. Con ello surgió la creación de “DApps” o aplicaciones descentralizadas, que están ayudando a crear un ecosistema de soluciones para la industria y la economía a nivel global.

Los contratos inteligentes permiten automatizar de forma descentralizada la ejecución de un acuerdo entre dos o varias partes sin intermediarios. Estos contratos pueden adoptar la forma de cualquier contrato físico del mundo real, ya sea en forma de préstamos, seguros, certificados, registros de propiedad, alquileres, etc. Todo queda registrado en la cadena de bloques y es público y accesible por cualquier persona, pudiendo certificar el funcionamiento y ejecución de dichos contratos para la seguridad de todas las partes implicadas. Tras esta revolución, se crearon multitud de cadenas blockchain diferentes, algunas ligadas directamente a la capa L2 del propio Ethereum y otras con tecnología propia, descentralizadas y centralizadas, que pretenden mejoran ciertos aspectos como transacciones más económicas, mayor velocidad en las transacciones y ejecución y otro tipo de mejoras, entre las que se encuentran Cardano, Stellar, Neo, Binance Smart Chain y muchas otras.

DeFi o Finanzas descentralizadas

Los “smart contracts” permitieron crear a su vez servicios y productos financieros descentralizados, sin custodia de un tercero y sin utilizar intermediarios, solamente a través de una conexión a internet. Prestamistas y prestatarios hacen uso de financiación entre ellos y permiten tanto obtener préstamos por una parte como obtener un interés constante por la otra, a menudo mucho mayor que a través de la banca tradicional.

Éste es un mercado joven y en constante evolución que da acceso a servicios financieros a millones de personas que no poseen cuentas bancarias y brinda una libertad financiera sin límites. No obstante, este tipo de finanzas descentralizadas no está libre de riesgo, ya que no está asegurado por ningún organismo gubernamental y depende a su vez del contrato inteligente creado. La volatilidad en el mercado de criptomonedas y las posibles fallas de algunos contratos han llevado a perder a usuarios sus fondos vinculados y, en definitiva, a perder dinero. Hoy en día se están creando nuevas cadenas y aumentando la seguridad que solventan estos problemas y, sin duda, este tipo de servicios tiene un futuro muy prometedor.

DAO u Organizaciones autónomas descentralizadas

Las “Organizaciones autónomas descentralizadas” son una forma revolucionaria para organizar, gestionar y tomar decisiones en conjunto de forma transparente a través de un algoritmo descentralizado, creado a través de un “smart contract”. Este tipo de organización se rige en base a las reglas establecidas en su propio contrato. Mediante un token se da acceso a la participación y a la votación, y es la forma más perfecta y transparente de democratizar las decisiones de un grupo de personas. Imagina que en unas elecciones los partidos políticos candidatos a gobernar presentan su programa electoral programado en un “Smart contract”, y el pueblo toma su decisión de forma que ésta no pueda ser corruptible o alterada. O que una cooperativa establece su funcionamiento en base a unas reglas escritas en un contrato y las decisiones se ejecutan sin manipulación humana.

Algunos proyectos blockchain ya están tomando sus decisiones a través de DAO´s creadas en sus propios ecosistemas, generando valor para sus propios usuarios y donde su propia comunidad tiene la libertad de elegir de forma descentralizada el rumbo del proyecto.

IOT o Internet de las cosas

Todos hemos oído hablar del término “Internet of things”. Pulseras inteligentes, electrodomésticos, vehículos, y multitud de dispositivos conectados a la red que ofrecen servicios para personalizar el uso o consumo de los mismos. Todos estos servicios se ofrecen de forma completamente centralizada a través de sus propias compañías. Ahora imagina el mismo servicio de una forma descentralizada, con acceso a los datos de forma pública o privada, y gestionar una inmensa cantidad de información para mejorar los productos y servicios de las compañías o la gestión de servicios públicos. Máquinas conectadas entre sí para facilitar el intercambio de datos o pagos a través de un protocolo de registro distribuido. Y ahora, imagina todo esto sin costes de transacción. Sí, sin cargo alguno.

IOTA es el proyecto que está a cargo de esta revolución. Es un libro de contabilidad distribuido y abierto, sin cargos y escalable, diseñado para permitir la transferencia de valor y datos entre personas y máquinas. Estas aplicaciones actualmente en proyectos blockchain no son posibles, debido (entre otras cosas) a que las pruebas de trabajo para validar las transacciones requieren de un consumo energético que los dispositivos de bajo consumo no son capaces de soportar. IOTA tiene su propia tecnología llamada Tangle, y trabaja en soluciones industriales, movilidad y automoción, ciudades inteligentes, comercio mundial y cadenas de suministro, identidad digital y un largo etcétera.

Si bien IOTA en la actualidad no es completamente descentralizado (dispone de un coordinador para prevenir ataques a la red), se prevé que en el año 2023 quede completamente descentralizado en la nueva red IOTA 2.0.

Actualmente la Fundación IOTA está trabajando en el proyecto EBSI con la Unión Europea para implementar una infraestructura de servicios en toda Europa, mejorando la eficiencia y confianza de las transacciones, la movilidad ciudadana, las empresas y los bienes y reducir el impacto medioambiental.

NFT o tokens no fungibles

Es bastante probable que también hayas escuchado hablar de los NFT. Ha sido relacionado estrechamente con el arte digital, para la creación, venta y posesión de obras digitales, pero no solo se trata de eso. Un NFT, a diferencia de otros tokens fungibles que pueden intercambiarse en relación a un valor en función de su número, es un token único e irrepetible. Un token fungible podría ser el dinero, pudiendo intercambiar un euro por otro y el resultado en valor es el mismo. Un token no fungible podría ser una obra de arte, que es única e irrepetible. Los NFT han permitido la posibilidad de asociar diseños, obras de arte, música o vídeo a la cadena de bloques, de forma que podemos certificar digitalmente la validez y propiedad única de estas creaciones.

Pero un NFT puede actuar como certificado de cualquier cosa digital. Un título de propiedad, una identidad, una clave de acceso, una entrada a un evento, un personaje en el metaverso… Son múltiples las aplicaciones de uso que se pueden desarrollar con esta tecnología.

Metaverso y realidad virtual

Y hablando del metaverso, las soluciones que brindan este tipo de tecnologías descentralizadas son la llave para estos mundos virtuales. El metaverso es un concepto que lleva años tratándose, tanto en la ficción como en la realidad. El metaverso es un entorno virtual donde las personas interactúan entre sí, creando una sociedad paralela con su propia economía y sus normas de convivencia. Un ciberespacio similar al mundo real pero sin límites físicos. Empresas como Facebook trabajan en su propio metaverso, pero también existen proyectos blockchain como Decentraland, The Sandbox o Mobox que están utilizando este tipo de tecnología para investigar en la creación de sus propios universos. Podemos decir que actualmente todas estas redes están en los inicios del concepto real de metaverso, ya que aún queda que otro tipo de tecnologías de vídeo, 3D, imagen y computación avancen lo suficiente para poder ofrecer un servicio de calidad y una experiencia única.

Otros servicios descentralizados

Servicios como Storj o FileCoin permiten que los usuarios puedan almacenar sus datos de forma descentralizada, compartiendo en sus propios equipos los datos encriptados de multitud de otros usuarios a través de nodos, de forma mucho más segura, rápida y confiable que almacenar tus datos en empresas de terceros. Además, ofrecen la posibilidad de monetizar el espacio a los propios usuarios. Sin duda una ventaja que marcará un antes y un después en los servicios de almacenamiento.

DEX o intercambios descentralizados. Actualmente la gran mayoría de las personas intercambian sus criptomonedas por otras en empresas de intercambio privadas, en las cuales si por cualquier motivo estas empresas quiebran, desaparecen o tienen un hackeo, tienes una alta probabilidad de perder tus fondos. Gracias a los contratos inteligentes, existen intercambios descentralizados que operan de forma autónoma bajo las reglas de sus propios algoritmos, asegurando que los usuarios dispongan siempre de la custodia de sus fondos antes de realizar cualquier intercambio.

Los dominios Web3 como sustitución de los nombres de dominio tradicionales (DNS). Este tipo de dominios también son un NFT para certificar su validez de forma digital, y actualmente tienen extensiones de tipo .crypto, .dao o .eth

Conclusiones

Como hemos podido ver, las criptomonedas y su tecnología son mucho más que dinero electrónico. Hay una gran variedad de servicios y productos descentralizados actualmente en el mercado, y las investigaciones tecnológicas cada día resuelven diferentes problemas y nos ofrecen nuevas soluciones.

Por eso declaraciones como las de Christine Lagarde, Presidenta del BCE, diciendo públicamente esta misma semana que “las criptomonedas no valen nada” son realmente tristes y de un sinsentido abrumador. Tras estas declaraciones y viniendo de quien vienen, podemos entender que este tipo de tecnología atenta contra sus propios intereses, pero no contra los nuestros.

Os animo a investigar por vuestros propios medios más a fondo sobre este tema, a que compartáis el artículo si os ha parecido interesante y a que publiquéis en las respuestas otros tipos de servicios descentralizados que conozcáis.

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Juan C. Martínez Juan C. Martínez Director de Arte Ver más artículos de Juan C. Martínez

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